I Capuleti e i Montecchi
Ópera
Sinopsís
Luego de cincuenta y cinco años desde su debut en el escenario de esta sala, se presenta la tragedia líricade Vincenzo Bellini (1801-1835). I Capuleti e i Montecchi, no se basa en la célebre tragedia de Shakespeare, sino en el libreto de Felice Romani (1788-1865) que, dada la urgencia del encargo, tomó de la ópera homónima de Nicola Vaccai (1790-1848) en la que había trabajado previamente.
En la Verona del siglo XIII, se acrecienta la enemistad entre la familia Capuleti, liderada por Capellio, y el clan de los Montecchi, encabezado por Romeo. Este ha matado en duelo al hijo del primero y propone la reconciliación de ambas familias mediante su propio matrimonio con la hija de Capellio, su amada Giulietta. Ante la rotunda negativa que le es dada —ella estaba comprometida con el joven Tebaldo en contra de su voluntad—, intenta convencerla de huir con él, sin éxito y siendo arrestado. Lorenzo, médico y confidente de los Capuleti, elabora un plan: una poción que aparente la muerte de Giulietta para que, luego de las exequias, pueda escapar y unirse a Romeo. Capturado por Capellio, Lorenzo no logra avisarle al joven que está a punto de batirse a duelo con Tebaldo. En ese momento son sorprendidos por la procesión funeraria de Giulietta. Atormentado por la pérdida, Romeo se quita la vida y Giulietta, al despertar y ver el cuerpo de su amado inerte, muere del dolor.

Verona, siglo XIII.
ACTO I
Galería en el palacio de Capellio.
Los Capuleti se reúnen para confabular un plan contra el líder de los Montecchi, Romeo, quien ha matado en duelo al vástago de Capellio. Este último, promete la mano de su hija Giulietta al joven Tebaldo, a pesar de la enfermedad que aqueja a la joven, advertida por Lorenzo, confidente y médico de la familia. Capellio se apresura con los preparativos de la boda cuando llega el mensajero de los Montecchi. Es el propio Romeo que, no reconocido por los Capuleti, propone unir ambas familias mediante su propio matrimonio con Giulietta, lamentando profundamente la inoportuna desgracia («Se Romeo t’uccise un figlio»). El rechazo tajante de Capellio precede a la declaración de una guerra. Romeo, decepcionado, advierte las consecuencias de semejante decisión.
La recámara de Giulietta. Afligida por la proximidad del casamiento con Tebaldo («Oh! quante volte, oh quante»), Giulietta recibe a Lorenzo, quien trae consigo, de incógnito, a Romeo a través de un pasadizo oculto. Con renovada alegría, los amantes se reencuentran y Romeo propone a la joven huir juntos esa misma noche. Sin embargo, Giulietta no se considera capaz de eludir su deber y abandonar a su familia.
Salón de baile en el palacio de Capellio. Los invitados a la boda de Giulietta y Tebaldo se aprestan para la celebración. Lorenzo sugiere a Romeo, aún disfrazado de mensajero, alejarse, mas éste se haya resuelto a interrumpir la fiesta y fugarse con su amada. Los Montecchi asaltan el lugar, revelando la identidad de Romeo. El joven manifiesta ante todos su amor por Giulietta y, no sin dificultades, logra escapar.

ACTO II
Una sala en el palacio de Capellio. Lorenzo informa a Giulietta que Romeo sigue con vida, pero que pronto la llevarán al castillo de Tebaldo. Elabora, entonces, una estratagema: simular la muerte de la joven dándole a ingerir una poción, para que luego de realizadas las exequias pueda volver a reunirse con Romeo en el panteón familiar. Mientras el plan se pone en marcha, Capellio comienza a sospechar de Lorenzo y ordena su estricta supervisión («Qual turbamento io provo!»).
Una calle próxima al palacio de Capellio. Sin noticias de Lorenzo, Romeo parte preocupado a buscarlo, pero es interceptado de manera repentina por Tebaldo. Ambos rivales se retan a duelo y, en el instante previo a desenvainar sus espadas, un canto fúnebre que pregona el fallecimiento de Giulietta, los paraliza. Sumido en la desesperación, Romeo desea que su enemigo acabe con su vida, pero Tebaldo, sintiéndose responsable de la muerte de la joven, se niega a enfrentarlo.
Cripta con las tumbas de la familia Capuleti. Acompañado por algunos aliados, Romeo consigue penetrar en la cripta. Al ver a Giulietta tendida, aparentemente muerta, lo sobrecoge una desgarradora angustia. Solicita entonces a sus compañeros que lo dejen solo y, cuando parten, toma con trágica determinación el veneno que le quita la vida. Momentos después, Giulietta despierta y pronto descubre que su amado se halla muerto a su lado. Desolada, cae sin vida sobre el cuerpo de Romeo.
Ambas familias, los Capuleti y los Montecchi, hallan los cuerpos inertes de los amantes. Ante el horror, Capellio exige el nombre del culpable y al unísono todos responden «Da te, spietato» (Por ti, despiadado).

Vincenzo Bellini
Luego de las presentaciones triunfales de Il pirata y La straniera en La Scala de Milán — ambas realizadas en colaboración con el libretista Felice Romani—, Vincenzo Bellini, compositor nacido en Catania, Sicilia, veintinueve años antes, fue convocado por el empresario del Teatro La Fenice de Venecia de aquel entonces, Giuseppe Crivelli. Este lo invitó a reponer Il pirata para dicha sala y, más tarde, a partir de la imposibilidad del compositor Giovanni Pacini de cumplir con la creación de una obra que esa casa teatral le había comisionado para aquella temporada, le rogó a Bellini componer una nueva creación lírica la cual había de estrenarse tan solo seis semanas después. Bellini aceptó el encargo con reservas, describiéndolo como un «compromiso altamente peligroso», y recurrió a su anterior ópera Zaira para la elaboración de algunas secciones musicales. I Capuleti e i Montecchi se estrenó el 11 de marzo de 1830 con un éxito arrollador: nueve funciones de un verdadero fanatismo. La tercera noche, un cortejo de góndolas y una barcaza con músicos que ejecutaban fragmentos de la obra acompañó al compositor hasta su residencia.
Tras el glorioso estreno veneciano, esta tragedia lírica se difundió prontamente por los principales escenarios de Italia y pronto cruzó las fronteras internacionales. Su libreto fue traducido a múltiples idiomas, cautivando así a las audiencias y teatros de todo el mundo.
