Científicos del CONICET explican la importancia de los aportes del ganador del Premio Nobel de Física
Los investigadores Carlos García Canal y Gustavo E. Romero dan cuenta de los hallazgos del belga Francis Halzen
El belga Francis Halzen,fue reconocido por la Academia Sueca por sus contribuciones decisivas a la instalación del Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico.
La Real Academia Sueca de Ciencias otorgó el Premio Nobel de Física de 2026 a Francis Halzen ”por sus contribuciones decisivas al Observatorio de Neutrinos IceCube y al descubrimiento de neutrinos de alta energía de origen astrofísico”.
El físico belga Halzen, con lugar de trabajo en la Universidad de Wisconsin, en Estados Unidos, sentó las bases de un tipo de astronomía totalmente nuevo. Su idea consistió en utilizar el hielo glacial del Polo Sur para capturar unas partículas muy esquivas llamadas neutrinos. El resultado fue el Observatorio de Neutrinos IceCube, ubicado en el Polo Sur, capaz de rastrear neutrinos procedentes de procesos con una energía extremadamente elevada que se originan en el universo lejano.
El neutrino es la partícula más esquiva del universo, no tiene carga eléctrica y casi carece de masa. Por lo general, atraviesa la materia sin que se note; es muy raro que un neutrino dé a conocer su presencia al chocar con un núcleo atómico. Los neutrinos cósmicos también proceden de otras regiones del espacio y traen consigo pistas sobre algunos de los misterios del cosmos y su detección y estudio pueden aportar información sobre los entornos extremos del universo en los que se originaron.
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Colaboraciones argentinas con el Nobel
“Los neutrinos son partículas que interactúan muy débilmente con la materia, por lo que son extremadamente difíciles de detectar. La contribución fundamental de Halzen fue idear un método de detección indirecta a través del hielo.

“Los neutrinos son partículas que interactúan muy débilmente con la materia, por lo que son extremadamente difíciles de detectar. La contribución fundamental de Halzen fue idear un método de detección indirecta a través del hielo. Para detectar a los neutrinos dependemos de una partícula llamada muón, que estos producen cuando atraviesan una gran masa de hielo. El muón es una partícula que tiene carga eléctrica y que, cuando se mueve por el hielo, produce luz en el rango óptico del espectro.”, explica Gustavo E. Romero, investigador del CONICET y director del Instituto Argentino de Radioastronomía (IAR, CONICET-CIC-UNLP).
“El comportamiento astrofísico esperado de los centros activos de galaxias en el universo permitía esperar la presencia de neutrinos de muy altas energías. Su detección, que permite comprobar los mecanismos de producción de partículas de altísimas energías y el funcionamiento de esas fuentes galácticas, fue gracias a la visión y el esfuerzo continuado por décadas de Halzen, su mentor, y los miembros de la colaboración IceCube”, sintetiza Carlos Alberto García Canal, investigador del CONICET en el Instituto de Física de La Plata (IFLP, CONICET-UNLP).
Tanto García Canal como Romero, han tenido la oportunidad de interactuar con el Nobel e incluso de colaborar con él.
“En 1993 fui parte de la organización en Mar del Plata de la Escuela Latinoamericana de Física (ELAF) con cientos de participantes de todo el mundo. Entre los disertantes estaba invitado Halzen, quien se destacó por la claridad y entusiasmo de sus presentaciones. Posteriormente con los colegas locales Luis Anchordoqui y Daniel Gómez Dumm encaramos junto a él una propuesta de eventual detección de ciertas partículas que habían sido predichas teóricamente, usando las facilidades de IceCube, lo que dio lugar a una publicación en Physical Review D. Posteriormente he tenido la posibilidad de compartir con Halzen conferencias y reuniones en diversas oportunidades. De todos estos encuentros queda la invalorable experiencia de haber compartido su conocimiento, su dedicación, su simpatía y su humildad”, relata García Canal.
Por su parte, Romero relata que en los 30 años que lleva dedicándose a trabajar en astrofísica de altas energías se ha cruzado con Halzen en muchos comités y reuniones científicas. En 2013, fue coautor junto con él y varios colegas de diferentes lugares del mundo de un trabajo sobre neutrinos y fuentes de ondas gravitacionales que se publicó en la revista Reviews of Modern Physics.



