Las imágenes del universo

Una historia de las ideas del cosmos

La colección Ciencia que ladra presenta en su Serie Mayor la nueva edición de esta obra que recorre las teorías occidentales acerca del cosmos a la vez que invita a una profunda reflexión sobre el hombre y su lugar en el universo. Las cosmologías, esas doctrinas generales acerca del universo constituyeron durante siglos el elemento de reunión en el que confluían los aspectos más importantes y significativos de la realidad. Así, cada vez abarcaron más objetos y entraron en correspondencia con una mayor variedad de fenómenos. Su historia, entonces, es un modo privilegiado de entender cómo los hombres se han imaginado a sí mismos, a las sociedades de las que participan y al mundo que los rodea; por lo tanto, exhibe lo mejor de su imaginación y de sus conocimientos. De lectura amena, la obra constituye un fascinante recorrido por los principales cambios producidos en los sistemas del mundo, en especial con el asombroso enroque copernicano entre un planeta (la Tierra) y una estrella (el Sol).

El universo, cosmologías y ciencia

Las visiones de los hombres siempre han dependido de lo que les ha tocado vivir, de lo que necesitaron creer y de lo que pretendieron conocer. Originariamente, sus ideas acerca del cosmos estuvieron ligadas a las características particulares de los lugares que habitaron. Cuando surgieron las primeras civilizaciones y algunas de ellas lograron expandirse, sus cosmologías, esas doctrinas generales acerca del universo, abarcaron más objetos y entraron en correspondencia con una mayor variedad de fenómenos. Cuando, mucho después, todo el mundo humano -esto es: la Tierra- se hizo palpable y habitable, el hombre sistematizó su conocimiento de la realidad física y terminó por extender a todos los puntos inalcanzables del cosmos la universalidad de las leyes. ¿Por qué las cosmologías constituyeron el elemento de reunión de las ideas más importantes y abarcadoras sobre la naturaleza de las cosas y la de la propia sociedad humana? ¿Por qué esa particular predilección por atender a objetos lejanísimos e inalcanzables, como los astros, para intentar dilucidar las causas de sus movimientos, su razón de ser y su influencia sobre los fenómenos humanos? La historia de las cosmologías es un modo privilegiado de entender cómo los hombres se han imaginado a sí mismos y al mundo. Al incluir algunas ideas y relegar otras, y al determinar su forma de relacionarlas, cada cosmología constituyó, de hecho, un sistema jerárquico de pensamientos. Marcelo Leonardo Levinas realiza una magnífica revisión de las principales ideas acerca del universo y de la ciencia producidas por Occidente desde la Antigüedad hasta el siglo XVII. De lectura amena, las imágenes del universo constituyen un fascinante recorrido por los principales sistemas del mundo, en cuya construcción el hombre puso lo mejor de su imaginación y de sus conocimientos.

Las cosmologías y los sistemas del mundo han pretendido erigir como objeto de estudio al mayor de todos, el que todo lo contiene, el que todo abarca y que en su seno da cuenta de la totalidad de lo que es y acontece reuniendo a todos los fenómenos reconocidos: el universo. ¿Un objeto en sí mismo? Referirse a las cosmologías y hacer su historia presupone adscribir a la misma sospecha que las ha originado: que el universo existe. La propia historia de lo que los hombres han pensado acerca de él se halla inmersa en ese todo, porque cualquier cosa que se diga o que se haga pertenecerá a ese mundo del que se habla. A lo largo de la historia, la atención de los hombres ha variado, asumiendo diferentes formas y modificándose hasta el hartazgo. Los problemas han aparecido y desaparecido. A veces, fueron recuperados con una fuerza diferente de la original después de haber sido despreciados. Sólo a través de la historia es posible comprender cómo esos objetos que los hombres han pretendido conocer se les han ofrecido a la mirada; por qué se ha atendido a determinados fenómenos naturales, no sólo con la suposición de que siempre acontecían sino también con la creencia de que debían ser así y no de otra manera, en un claro sometimiento a la presión de su permanencia. La historia nos muestra que, en muchos casos, la atención ha sido eludida o postergada, y que algunos problemas, que en un tiempo resultaron decisivos, en otros han sido olvidados hasta ser aniquilados en la memoria. Nos revela los extraordinarios vaivenes padecidos por la curiosidad. Exhibe, con patetismo, de qué manera algunas cuestiones cruciales han sido retomadas luego de una larga suspensión y cómo antiguas teorías pudieron ser reformadas. Demuestra que un “mismo” objeto puede “sufrir” modificaciones sustanciales; que un “mismo” fenómeno puede ser observado por unos y sólo imaginado por otros, y también que su propia existencia puede ser tajantemente rechazada.

 Sobre el autor
Marcelo Leonardo Levinas (Buenos Aires, 21 de octubre de 1952) es un filósofo, físico, escritor y productor audiovisual argentino que ha desarrollado sus actividades en los ámbitos de la docencia, la investigación científica como así también en la literatura y las artes visuales.
 

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